Un autodenominado Grupo para la Liberación de Al Andalus, cuyas proclamas y amenazas han aparecido en páginas web vinculadas al movimiento yihadista, tiene muy preocupado al gobierno español. Aunque es de reciente creación y aún no ha cometido ningún atentado, fuentes del servicio secreto consideran que no se debe subestimar la amenaza que representa, ya que estaría compuesto por elementos argelinos y marroquíes vinculados al denominado Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC), recientemente incorporado a Al Qaeda. El diario 'El País' ha insitido media docena de veces sobre las amenazas de Al Qaeda a España durante el último mes. Pero el Grupo puede muy bien no existir más que de nombre.
Fernando Reinares, director del Programa sobre Terrorismo Global del Real Instituto Elcano y especialista en el extremismo islámico, opinaba en declaraciones al diario 'Mediterráneo', que todo indica que "el denominado Movimiento para la Liberación de Al Andalus encubre, en realidad, alguna célula multinacional relacionada con Al Qaeda en el Magreb Islámico", que es la fusión de grupos extremistas liderados por los radicales argelinos del llamado Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC). La otra opción, según señala Fernando Reinares, es que ese movimiento sea un grupo autónomo "inspirado en la actual reorientación de las tramas norteafricanas del terrorismo yihadista".
En todo caso, este especialista destaca que "las amenazas que afectan a ciudadanos e intereses españoles en países del Magreb están asociadas al creciente señalamiento de España como blanco en relación a la idea de reconquistar Al Andalus como parte de un califato panislámico". En ese sentido, Reinares alerta de que ese objetivo "ha vuelto a ser reiterado por Aymán al Zawahiri, el número dos de Al Qaeda, en un mensaje grabado en vídeo que se difundió el 11 de marzo". "En ese mensaje se alude a Al Andalus en tono agresivo nada menos que tres veces", advierte.
El pasado 8 de marzo, el Real Instituto Elcano ya difundió un informe en el que alertaba de que España "es más blanco de Al Qaeda" que antes del 11-M. La amenaza ha obligado a poner en alerta las embajadas españolas en una decena de países. Además de en Argelia y en Marruecos, se informó de que las fuerzas de seguridad han elaborado un documento en el que alertan del riesgo de posibles ataques contra intereses españoles en al menos otros ocho países: el Líbano, Afganistán, Egipto, Jordania, Israel, Turquía, India y Tailandia.
Ese riesgo de ataque afecta sobre todo a los militares españoles desplegados en Afganistán y el Líbano, "pues las fuerzas de la ONU se han convertido en objetivo prioritario de la yihad". Según el informe, la situación más arriesgada es la de los militares españoles destinados en el Líbano. También alertan de que en Afganistán las fuerzas de seguridad "tienen detectados al menos a 50 terroristas talibanes que coordinan sus ataques con lanzagranadas, morteros y artefactos explosivos improvisados".
El caso de Marruecos es, además, muy particular, pues el vecino país está en alerta, por temor a nuevas acciones terroristas, desde el 11 de marzo cuando un joven se inmoló en un cibercafé de Casablanca y causó cuatro heridos. La policía marroquí incrementó su presencia alrededor de la cancillería y de la residencia del embajador de España en Rabat, Luís Planas, quien también aumentó en el interior del recinto la dotación policial propia. Grandes empresas españolas también tomaron medidas adicionales de seguridad.
'En Argel hemos revisado las previsiones de seguridad y, como vivimos parapetados, no hemos cambiado gran cosa', admitió un funcionario de la embajada. En Argelia desde hace tres meses la misión española usa de nuevo coches blindados para el desplazamiento del jefe y los funcionarios diplomáticos. La decisión fue tomada en diciembre después que el Grupo Salafista de Predicación y Combate, rebautizado Al Qaeda del Magreb Islámico, penetrase en la capital y atacara un autobús que transportaba a técnicos de una filial de la empresa estadounidense Halliburton.
Los expertos del servicio de inteligencia creen, según El País, que la integración del GSPC en la red que lidera Bin Laden y su rebautismo como Al Qaeda del Magreb Islámico no sólo ha supuesto un cambio de nombre, sino también de tácticas y estrategia, más próximas a las de la yihad internacional. Como prueba de ello, señalan el modus operandi de los últimos atentados en la Kabila argelina, con ataques simultáneos contra varios objetivos y reivindicación de los mismos a través de Internet, o el atentado contra un autobús de una compañía ruso-argelina constructora de un gasoducto, que se saldó con tres víctimas argelinas y una rusa.
Las fuentes del CNI creen que, a pesar de la denominación tomada por el grupo terrorista, que alude al nombre que tenía la mayor parte de la Península ibérica durante la dominación musulmana, no existe un riesgo mayor para España que para otros países occidentales. Lo que sí existe, en su opinión, es una amenaza creciente para los intereses de los países occidentales en Argelia y Marruecos. De hecho, a mediados de marzo pasado, el Ministerio de Asuntos Exteriores alertó a las embajadas y consulados de España en el Magreb, así como a algunas empresas, para que reforzaran al máximo las medidas de seguridad, en previsión de un atentado. "La Embajada de España nos pidió que reforzásemos en todo el país la protección de edificios españoles porque existía una amenaza y lo hicimos enseguida", reconoció un portavoz del Ministerio del Interior marroquí.
Pero Abdalá Rami, profesor de la Universidad Hassan II de Casablanca, duda que exista un Movimiento de Liberación de Al Andalus y cree más bien es el apelativo con el que Al Qaeda del Magreb revindicaría un ataque contra intereses españoles.
Si el grupo no existe como tal, hace tiempo que se está generando su caldo de cultivo ideológico y cultural. Y hay intereses espúreos que juegan con ese fuego.
EL NUEVO FRENTE DEL MAGREB
Influir en las elecciones europeas se ha vuelto una meta estratégica de Al-Qaeda en África del Norte, opina Daniel Lav, del Instituto de Investigación de medios de comunicación en Medio Oriente (MEMRI) ('La Organización Al-Qaeda en el Maghreb Islámico: Evolución de la presencia terrorista en África del Norte', Serie de Análisis e Investigación - No. 332, Marzo 8, 2007).
Lav opina que en el pasado, las células terroristas del norte de África que operan en Europa tuvieron todos lazos con el GSPC, pero no han sido miembros de esta. Esto fue cierto para la célula de Mohamed Raha; también fue cierto para la red de Mohamed Belhadi Msahel, un tunecino que residió en Milán y fue arrestado en abril del 2006 en Rabat, junto con un grupo de marroquíes. El grupo es sospechoso de haber tramado un ataque a una iglesia en Boloña que contiene una pintura representando al Profeta Muhammad, así como también ataques a una estación del metro en Milán. Los ataques serían llevados a cabo en vísperas de las elecciones del 9-10 de abril, 2006, en imitación de los ataques de Madrid del 2004. Según la policía marroquí, el grupo estaba planeando también ataques en Francia - contra una línea de metro, un centro comercial, y la oficina principal del DST (inteligencia francesa). El grupo fue informado de tener lazos al GSPC, y las tres figuras principales en la red habían viajado a Argelia para reunirse con 'Abd Al-Wadoud.
Ahora que el GSPC se ha unido a Al-Qaeda, probablemente irá más allá de proporcionarle apoyo logístico, e intentará atacar en la propia Europa. Tales ataques dependerán de la capacidad operacional y en las órdenes que esta reciba del liderazgo de Al-Qaeda. Una pista fue dada por Ayman Al-Zawahiri en su mensaje grabado en video del 11 de septiembre, 2006 en donde anunció la unión del GSPC y Al-Qaeda: "Nuestro Emir, el jeque, el mujahid, el león del Islam, Osama bin Laden, pueda Alá protéjalo, me ha asignado traerles buenas noticias a todos los musulmanes, y a mis hermanos, los mujahideen, dondequiera que estén: El Grupo Salafista para la Predica y el Combate se ha unido a la organización Al-Qaeda. Alabanzas sean para Alá por esta unión bendita. Nosotros le pedimos a Alá que sea una espina en las gargantas de los cruzados americanos y franceses y sus aliados, y que sea una aflicción, ansiedad, y pesar en los corazones de las apostatas [e.d. el gobierno argelino], los hijos traidores de Francia". En el mismo video, Ayman Al-Zawahiri llamó a la liberación de "cualquier tierra que fue alguna vez islámica - desde Al-Andalus [e.d. la España musulmana] hasta Irak". En otra declaración, en diciembre del 2006, Al-Zawahiri se refirió explícitamente a Ceuta y Melilla, las dos ciudades españolas en el norte de Marruecos.
Según el diario Al-Hayat, un filtrado informe altamente secreto de la inteligencia francesa clasificó al anterior GSPC como la principal amenaza terrorista en Francia y Europa. El informe también citó una carta sin fecha (aparentemente antes de la unión) de Osama bin Laden a un miembro del GSPC en el que el jefe de Al-Qaeda le dio la bendición a los ataques en Francia. Según este informe, el GSPC/Al-Qaeda puede haber estado planeando llevar también a cabo un ataque terrorista en Francia en vísperas de las elecciones presidenciales, en un esfuerzo por imitar los ataques del 11 de marzo, 2004 en España, donde se sostiene ampliamente que llevaron a la derrota de José María Aznar y al retiro de las tropas españolas de Irak.
EL NACIONALISMO ANDALUSÍ
Tras la imposición de los “hechos históricos o “realidades históricas” de comunidades autónomas como el País Vasco, Galicia o Cataluña, el proceso de desmembración de España parece estar llegando a su culminación, por lo que se impone generar nuevos procesos dialécticos con los que mantener la tensión política y la base electoral. Es por ello que comienza a aparecer en el horizonte un nuevo nacionalismo, el nacionalismo andalusí, el cual, sin embargo puede desbordar a los nacionalismos hispánicos clásicos, opina Jorge Martín en el último número de la revista digital Arbil.
En el nacionalismo andalusí convergen dos corrientes que, a través del mismo, logran articularse de una manera más o menos coherente: Los movimientos nacionalistas occidentales de corte marxista que tomaron en los años setenta el modelo de los movimientos de liberación nacional del Tercer Mundo, y los movimientos islamistas. Y es que, aunque el nacionalismo andalusí tiene en el nacionalismo andaluz un referente, el elemento islámico le confiere una naturaleza singular.
Tanto entre los conversos de origen español, como entre ciudadanos españoles de origen marroquí e islamistas de todo el mundo, se defiende la idea de que España es al-Andalus, que fue parte de Dar-al-islam y que debe volver a integrarse en el orbe musulmán con sharia incluida.
“La gran mayoría de los musulmanes residentes en España son marroquíes o de origen marroquí” […] “Marruecos tiene una vocación imperial que hace parte de su ser como estado y naturalmente tiende a expandirse por todos los lados: Sur, Este, Oeste y Norte”,[…] “de ahí que se tenga la sensación en estas ciudades de que, tarde o temprano, España las cederá a Marruecos, sobre todo cuando la mayoría aplastante de la población sea musulmana” (Mansur Escudero).
Efectivamente, la presencia de una fuerte comunidad marroquí en España y el incremento de su fuerza política, económica o mediática, puede condicionar decisivamente la política española, especialmente en cuanto a lo que se refiere a Ceuta y Melilla, puesto que para el líder de los musulmanes españoles, el “moderado” Mansur Escudero, resulta más interesante que “una clase política musulmana gobernante (en Ceuta y Melilla), aparentemente independiente de Marruecos, mantenga vivas las reivindicaciones marroquíes”, para que “éstas reivindicaciones produzcan lo que ya producen hoy, y por otro lado colaboren a servir a los intereses económicos de Marruecos”: “A Marruecos lo que le importará entonces no es tanto la 'devolución' de las 'ciudades ocupadas' como su control político” y así,“no abrirá el dossier de Ceuta y Melilla”. Es decir, que la soberanía española sobre dichas ciudades podría llegar a quedar en entredicho de incrementarse decisivamente la fuerza política de los musulmanes.
Sin embargo, las aspiraciones de los nacionalistas andalusíes no se verían colmadas con la posible devolución de unas ciudades que incluso muchos españoles consideran últimos vestigios coloniales: Y es que, “hay en España, entre algunos musulmanes españoles, la tendencia a considerar a Andalucía como el Magreb Norte, un poco como pasa en Euskadi con los territorios vascos de Francia. Sé incluso de un musulmán andaluz que en un congreso celebrado en Inglaterra hace unos años se presentó así, como del Magreb Norte, y así constaba en todos los sitios (...)” (Mansur Escudero)
No es de extrañar que Abdelmu’min Aya afirme que “Andalucía será dentro de algún tiempo un paisaje islámico bajo la férula de Marruecos”. Claro que, dado que los conversos musulmanes y el nacionalismo andalusí aspira a recuperar al-Andalus, ¿por qué no considerar la posibilidad de que Marruecos también aspire a incorporar Toledo, Santiago de Compostela o Barcelona?... Y si les dejan, podrían llegar hasta Poitiers.
Por otro lado, no debemos olvidar que los monarcas de Marruecos además de tales, son emires de los creyentes, de manera que su jurisdicción llega a cualquier marroquí sea éste de la nacionalidad que sea, pudiendo por tanto influir en sus comportamientos políticos. Aunque esto es más difícil, podría darse la posibilidad de que, dada la fuerza del elemento marroquí en España, éste se convirtiera en elemento aglutinante de los musulmanes residentes en España y que éstos acabaran por ver con cierta simpatía los posibles triunfos diplomáticos o políticos de un gobernante musulmán sobre los gobernantes occidentales. ¿Cuál sería la reacción los musulmanes españoles ante una nueva invasión de la isla de Perejil o de otro enclave aún más sensible?. También esta “es una (sic) interrogante que habría que trasladar a los musulmanes o al menos a sus representantes”.
Marruecos podría jugar de este modo la baza del nacionalismo andalusí, apoyando las reivindicaciones de la comunidad musulmana a fin de capitalizar su apoyo y solapar dichas reivindicaciones con sus propias aspiraciones territoriales, económicas o geo-estratégicas: Los proyectos de recuperación de al-Andalus o de reislamización de España se transformarían para pasar a reivindicar el Magreb Norte, sirviendo como elemento de presión ante las autoridades española para ulteriores negociaciones.
El nacionalismo andalusí, a diferencia de los nacionalismos clásicos, introduce una serie de variables que podrían no sólo trastornar el desarrollo armónico de la comunidad nacional, sino transformar decisivamente la naturaleza de la misma. Y es que, a diferencia de Holanda o Francia, donde ya se están produciendo preocupantes fenómenos sociales, culturales y políticos, España formó parte de Dar-al-Islam y del Califato o Imperio musulmán, por lo que el islamismo puede lanzar reivindicaciones históricas o políticas que podrían llegar a acercarnos más al caso yugoslavo o serbo-kosovar, que al europeo noroccidental. |